Las maravillosas cualidades sonoras de los cuencos han propiciado que muchas personas se atrevan a hacerlos sonar conjuntamente sin tener en cuenta su tono musical. Diría más, sin ni siquiera saber que cada cuenco tiene un tono musical.

He escuchado auténticas barbaridades como resultado de este desconocimiento: personas que consiguen una docena o una treintena de cuencos tibetanos y los hace sonar a lo loco en un concierto o un baño de sonido sin tener en cuenta sus tonos y frecuencias musicales.

Los efectos beneficiosos o perjudiciales de los cuencos tibetanos

Los cuencos tibetanos, utilizados adecuadamente, producen efectos muy beneficiosos en las personas. Pero utilizados sin criterios musicales solventes, como la afinación, la armonización y la intensidad, pueden producir efectos adversos y perjudiciales.

Mi antiguo importador de cuencos tibetanos de la calle Calabria, hace veinte años, recuerdo que me miraba con cara de: «¿qué busca este friki?» cuando me veía removiendo todos los cuencos escuchando no sabía qué… y cuando le explicaba que buscaba diferentes notas musicales, su expresión ya era de estupefacción total. Los cuencos, aún ahora, se venden a peso.

Yo mismo he experimentado los efectos adversos que producen diferentes cuencos al sonar en frecuencias caóticas. Cuando iba a ver mi importador, él me preparaba una sala con varios centenares de cuencos, de manera que pudiera escoger los tonos que me convenían. Y al cabo de un rato de escuchar aquel amasijo de frecuencias que no tenían nada que ver las unas con las otras, sentía malestar en mi cuerpo. Y es que, para bien o para mal, tenemos la capacidad de resonar con el sonido, y si éste es armónico su efecto será beneficioso, pero si es caótico resonaremos con este caos y sentiremos el malestar correspondiente. Con el tiempo, he aprendido cómo evitar este efecto cuando busco determinados tonos musicales entre cientos de cuencos.

Clasificar los cuencos por tonos permite su uso terapéutico o musical

Los cuencos tibetanos se construyen buscando unas determinadas cualidades sonoras, pero no buscando un tono musical en particular, entre otras cosas, porque esto dificultaría muchísimo su construcción. Entonces el tono preciso de cada cuenco es fruto del azar, aunque a un mayor tamaño siempre encontraremos tonos más graves, y en un tamaño más pequeño, tonos más agudos.

Encontrar o clasificar los cuencos por tonos musicales es una tarea muy difícil, pero al mismo tiempo indispensable si queremos utilizar los cuencos musicalmente o terapéuticamente. Y os daré un consejo: las primeras notas a conseguir, que hagan un intervalo de quinta justa.

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